Autonomía y Sexualidad

Al hablar de autonomía, estamos refiriéndonos a la habilidad que tenemos de ser independientes, responsables y capaces de ejercer “control” sobre nuestras propias vidas. Ser autónomo implica también tener la posibilidad para evaluar las situaciones que vivimos y decidir qué y cómo debemos responder frente a ellas. Decidir por cuenta propia, no depender de lo que los demás nos digan para seguir lo que consideramos es el camino correcto para alcanzar nuestras metas, es parte de ser autónomo.

Vivimos en tiempo en que nos vemos expuestos constantemente a influencias externas, y depende exclusivamente de nosotros el poder rescatar de ellas lo más importante desechando aquello que consideramos no nos aporta beneficio.

No es fácil ser autónomo, ciertamente es más cómodo dejarnos llevar sin reflexionar en lo que hacemos; la propia rutina nos enseña a vivir así, a seguir con el día a día sin que notemos que vamos dependiendo cada vez más de satisfacer las expectativas de las personas que nos rodean y no las nuestras. Pero, ¿es posible tener “una vida propia” si dependemos de lo que el entorno nos marque como pauta?

La respuesta es muy personal y dependerá del análisis que tú mismo hagas sobre cómo vives, como te gustaría vivir; como enfrentas la vida y como la enfrentarás.
 
Pensamos que sin autonomía no hay posibilidad de elección propia, sin embargo, consideramos que las opiniones de los demás y la influencia externa son importantes en el proceso de tomar decisiones ya que ellas no solamente repercuten en nosotros si no que también impactan en quienes nos rodean.

Ahora bien, si queremos pensar en qué tan autónomos somos para “vivir nuestra sexualidad”, ¿cúal sería tu respuesta?, ¿qué significa para ti, tener autonomía para ejercer o vivir tu propia sexualidad?
No podemos decirte cómo vivirla con autonomía, sin embargo, sí podemos plantearte lo que consideramos respecto a este punto tan importante.

La sexualidad es uno de los temas que más llaman la atención en nuestras sociedades, a pesar de ser una expresión natural, espontánea y que enriquece tanto nuestras vidas. En muchas ocasiones esta se ve teñida por creencias equivocadas, por ideas erróneas, por mitos que nos han sido enseñados por nuestros padres, en la escuela, por la religión e incluso por la sociedad en general que maneja conceptos y formas de ver la vida que no siempre van de la mano con la objetividad y la información verás. ¿Cuántas veces has dejado fluir tu sexualidad espontáneamente, sin pensar si lo que estás haciendo está bien o mal? ¿Por qué te preocupa lo que los demás puedan pensar de cómo vives tu sexualidad?

En la medida en que tú asumas que eres la única persona capaz de saber qué es para ti lo adecuado, lo que te brinda placer al cuerpo, lo que llena tu espíritu y lo que cubre tus necesidades de afecto, sin atravezar los derechos de las personas con quienes te relacionas, estarás asumiendo de manera activa y responsable tu vida sexual.

Suele ser difícil no sucumbir a las presiones sociales y a las cargas religiosas que en muchos casos solemos arrastrar, por ejemplo, pensar si lo que hacemos es “pecado” o si lo que hago o me hacen “está bien”. Estos pensamientos no hacen más que influir de manera negativa en cómo asumes y ejerces tu sexualidad. Sin embargo, si eres capaz de reflexionar racionalmente sobre ella, cuestionándote lo que te gusta, lo que prefieres, lo que deseas o por el contrario, reconocer aquello que te disgusta y no se ajusta a tu forma de ser, estarás en camino a descubrir lo que mejor va de acuerdo a tus intereses y preferencias.

Los preceptos sin fundamento, los prejuicios, las creencias erróneas y los mitos anacrónicos, pueden reprimir nuestra sexualidad. Dejar de hacer algo sin saber bien porqué, nos limita; que encerremos nuestros deseos, que pongamos barreras a la posibilidad de sentir placer, es responsabilidad nuestra; si somos capaces de investigar, de probar, de comprobar, y de aprender; tendremos entonces la oportunidad de hacer nuestro el derecho a sentir sin presiones, sin influencias ni distorsiones.

La información es una herramienta fundamental que te permitirá descubrir y validar los distintos tópicos relacionados con la sexualidad. La única manera de desmitificar comportamientos sexuales considerados como “malos”, “inadecuados”,”impropios”, “errados” o “ilegales” es a través del conocimiento. Las experiencias forman parte de tu vida, lo vivido quedó en el pasado y no es posible de ser modificado, no sabes lo que el futuro te depara por lo tanto vive tu presente intensamente con libertad de experimentar, de descubrir la infinita gama de posibilidades que el te ofrece a través del placer, de la sensación de satisfacción y de gratificación para ti y para quien la comparta contigo.
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