Libertad y Sexualidad

¿Qué es libertad? Qué nos quieren decir cuando nos mencionan que somos libres, que tenemos libertad para actuar, para decidir, para elegir…
 
¿Somos realmente libres si vivimos en sociedades muchas veces marcadas por normas estrictas, impuestas, que nos fuerzan a movernos dentro de unos parámetros con los cuales no estamos necesariamente de acuerdo?
 
Resulta muy complicado tratar de definir “libertad”, este es un concepto abstracto de muy difícil definición, sin embargo, tratando de llegar a un consenso entre la variedad de respuestas que suelen dar filósofos, sociólogos, psicólogos y eruditos en la materia, pensamos que la “libertad” es la capacidad natural y espontánea que tenemos las personas para poder actuar siguiendo nuestra voluntad, en la medida en que no quebrantemos los derechos de los demás.

No es posible ser “libres” si es que no somos independientes en nuestra manera de pensar y de ser; eso que llamamos libertad, nos ofrece la posibilidad de vivir mejor, más cómodos, más satisfechos, siempre teniendo en cuenta el entorno que nos rodea.

Y, ¿qué puede significar entonces que queramos ejercer nuestra sexualidad libremente?

Esta es una respuesta que no podemos darte. No es posible decirte cómo puedes ejercer tu sexualidad con libertad, lo que sí podemos hacer es compartir contigo algunas reflexiones que te lleven a definir qué es para ti tener libertad para vivir tu sexualidad.
 
Si te conoces un poco, sabrás reconocer tus preferencias, tus gustos, aquello que te hace sentir bien, da placer a tu cuerpo y además te enriquece tendrás oportunidad de elegir qué es lo que quieres hacer sin limitaciones, sin sentimientos negativos, miedos, culpas o vergüenza. Ejercer libremente tu vida sexual implica también saber aceptar y comprender que ella no siempre depende exclusivamente de ti, sino también de la persona con la que decidas relacionarte.
 
Hablar, intercambiar ideas, ser explícito con tus comportamientos sexuales te permitirá saber que compartes de mutuo acuerdo la oportunidad de dejar en libertad fluir tus emociones, experimentar tus sensaciones y descubrir las que despiertas o puedes despertar en la persona con quien compartes tu espacio, tu cama. La libertad de dejarte llevar por lo que sientes sin poner freno o límites, sin frenar lo que puedas despertar en el otro.
 
Como podrás notar la “libertad” como concepto solitario solamente es posible de ejercer si desarrollas una conducta sexual en solitario, como por ejemplo lo es la masturbación.
 
Si estás en compañía, la libertad solamente será real y posible en la medida en que tu pareja comparta contigo abiertamente aquello que es válido para ambos. Pueden existir acuerdos previos, debe haber consenso entre aquello que puedes hacer y hasta dónde puedes llegar, tu decisión frente a lo que compartas con una pareja es libre y abierta, siempre que las dos partes estén de acuerdo, de lo contrario estarás rompiendo un principio fundamental que implica el respeto por el otro.
 
Ser libre no te da “carta blanca” para hacer lo que quieras, ser libre implicará dejar de lado todo aquello que pueda quitarle la magia a un momento de intimidad en el que la sexualidad te lleve a que te sientas realizado y satisfecho, un momento en el que te sientas libre de expresar tus sentimientos, tus fantasías, tus deseos, pero también los de la otra persona.